martes, 22 de junio de 2021

Sarean

 Kultur Bar nace en la Plaza del Corazón de María en 1990, por entonces yo estaba en el último curso en la Facultad de Bellas Artes. Tenía amistad con Biafra desde el colegio y él me introdujo a Alberto Urkiza, Bada, Arri, … cuando antes de esto hicieron Safi Gallery en Cortes y luego algunos de ellos también la exposición en el Gaztexe de la calle Banco de España. El otro día mi hermano Carlos me trajo el cartel de esta exposición donde yo también participaba con algunos amigos.

Por entonces conocía ya también a Beatriz Silva que llevaba Arte Nativa, y a algunas de sus amigas como Elena o Matxalen. En cuanto a exposiciones y conciertos Kultur Bar seguía siendo casi tan loco como Safi Gallery pero allí ya coincidíamos con la gente que estaba intentando hacer cosas sociales para el Barrio. Yo entonces vivía en Begoña, desde hace 20 años vivo en la calle Hernani, pero como poco una vez al mes acudía a la Plaza convenciendo a otros amigos para ir para ver los conciertos, performances y exposiciones. Recuerdo especialmente el concierto de música experimental de Stonehaus con Mikel Eskauriaza, algunas intervenciones de Asier Pérez y una performance de Beatriz Silva en la que se arrastraba desnuda sobre cristales cargando unas cadenas. La exposición colectiva en contra de la guerra fue otro hito.

Después vino la etapa de Las Chamas, en lo que ahora es Miribilla y antes de nacer Sarea creo que ya estaban instalados en la plaza Corazón de María, Recrea2 y DK Muralismo. Sarea nace en 1998. Exposiciones, conciertos, comidas populares y activismo social. Un lugar de encuentro entre vecinos y gente interesada en la cultura. Por entonces ya hacíamos el MEM y nos invitaron a hacer alguna cosa en el local. Mattin organizó un concierto muy experimental con un grupo de artistas extranjeros, que recibió sonoros abucheos. También recuerdo una actuación de Misstoll que esa si fue bien recibida.

Cuando Sarea se cierra en 2008 y empezaban las obras de la Plaza a todos los que estábamos haciendo cosas en el barrio nos invitan a participar en el nuevo proyecto. Abrir un bar y espacio sociocultural en la Plaza. Por allí estamos Eseté (germen de Colaborabora), Anti, Consonni, Zaramari, Histeria, MEM, Aldauri, la Coordinadora, las arquitectas,… y naturalmente Recrea2 y DK Muralismo que eran los instigadores. Reuniones durante años en el local de Ana y Bety sentados en las duras pero bonitas banquetas de diseño hechas con televisores y largas conversaciones con los responsables del Ayuntamiento consiguieron al fin en 2015 tener en la Plaza ese centro sociocultural autogestionado que estábamos buscando. El lugar de encuentro.

Entre tanto no estuvimos parados. Además de participar en lo que se cocía en el barrio organizamos conciertos, talleres para niños y exposiciones. Alguien consiguió las llaves de las lonjas que iban a ser Sarean, lo cual nos sirvió de apoyo para guardar las bebidas y poner la barra para las actividades. La electricidad venía de Aldauri o de Recrea2. La mayor parte del tiempo todo el trabajo fue de voluntariado. Luego, a través de subvenciones se fue consiguiendo algo de dinero para pagar una liberada.

Por entonces, a través de un proceso participativo, creamos Gau Irekia. También el Huerto Urbano de la Plaza Corazón de María.

En 2015 abre Sarean. Tiene un bar y restaurante que ayuda a financiar las actividades culturales de la asociación y que será a partir de entonces un punto de encuentro en la Plaza, hasta entonces, y más aún después de las interminables obras de la plaza un espacio cada día menos socializado. Habrá también ese espacio multifuncional donde se han hecho cientos de actividades en estos años.

El restaurante no tardó en convertirse en un lugar de referencia para las comidas de asociaciones, grupos de amigos y familias vinculadas al barrio.

En aquel primer año, Vicente con su gran corazón fue un referente para todos nosotros. Recuerdo cómo cuando no tenía clientela en el bar ayudaba a los niños de la plaza a hacer los deberes y especialmente enseñarles matemáticas.

Exposiciones colectivas donde Bada incitaba a los artistas a pintar sobre la pared, conciertos de punk donde la gente bailaba desenfrenadamente, la primera actuación de Rodrigo Cuevas en Bilbao, la exposición para el año nuevo amazigh, conciertos y bailes africanos, los cursos de lindy hop, las danzas vascas, tantas cosas y a la vez todo ello combinado siempre con actividades para los niños de plaza.

Los talleres de cocina han sido también uno de los puntos fuertes. Ir una tarde de jueves a conocer que se come en otras partes del mundo, aprender a prepararlo y luego degustarlo entre amigos y nuevos amigos. Descubrimos los olores de la cocina de África, las cazuelas gigantes de los navarros de donde Josu no paraba de repetir y como evento anual en la temporada las calçotadas, donde se juntan abuelos, padres e hijos mojando en la romescu alguna vez caragadita de whiskey.

En el primer intento de terraza descubrimos también a otros agentes del barrio como el loro de uno de los balcones que imita los sonidos del camión barrendero.

Cuando entró Juankar compartíamos ilusión en su proyecto. Con el se afianzó la terraza. El socio cocinero salió rana. Recuerdo cómo se reían mis amigos de mí por haber pedido los callos que decía que estaban un poco picantillos y que yo intentaba comer mientras caían lágrimas por mis ojos. Y la cara de espanto de una amiga cuando tras comer unas alubias quemadas el propio chef vino a preguntar a ver si estaban buenas.

A pesar de todas las dificultades Juankar y sus socios siguieron esforzándose y reinventándose hasta que ya vino la pandemia y tuvieron que dejarlo.

Hace un año algunos de nosotros propusimos que no había que dejar morir el espacio aunque de momento no hubiese un negocio hostelero. Para empezar, en junio del año pasado diferentes grupos se encargaron de hacer actividades para por lo menos abrir los domingos. Yago, el hijo de Bety Silva organizó una jornada memorable con música elecrtroacústica e incluso DJs. 

Algunos vecinos como Tito nunca han dejado de venir a tomar su vinito siempre que el bar está abierto. También una señora mayor que acude con su hija y nos relata las anécdotas de la plaza. El domingo que reabrimos la terraza estaba tan contenta que no quiso marcharse hasta que cerramos el local.

En abril le dimos un nuevo impulso, organizando cada semana una exposición que funciona como un encuentro. Moriah es italiana y lleva 5 años en Bilbao, Pedro se dedica a la pintura y piensa hacer un cuadro nuevo para la exposición, Vera dice que ella es disfrutona. Allí se conocen y comparten mesa personas de diferentes ámbitos y generaciones. 

Sarean sigue funcionando también algunos otros días durante la semana. Los de Caóstica proyectan films para toda la familia. Un grupo de nuevos socialistas proponen unas charlas y debates. Las jornadas de cine africano reúnen personas de diferentes orígenes, así que disfrutamos cuando tras la película algunos de los organizadores nos relatan las costumbres de sus pueblos. También es bonito ver como tras un concierto rock el publico ayuda a recoger las mesas y sillas.

La semana pasada una familia de origen bilbaíno que ahora vive en Mallorca vino preguntando si dábamos de comer. Nos contaron que siempre venían a Sarean cuando se juntaban todos. Es una parte de su historia y sus recuerdos.

En Bilbao, Junio 2021

https://youtu.be/Rfnq0sflkS4

 

jueves, 24 de marzo de 2011

LE DOSSIER 51


LE DOSSIER 51
Título original: Le dossier 51; Año de producción: 1978; País: Alemania, Francia; Dirección: Michel Deville; Intérpretes: François Marthouret, Claude Marcault, Philippe Rouleau, Jean Dautremay, Gérard Dessalles; Argumento: Gilles Perrault (Novela); Guión: Michel Deville; Música: Jean Schwarz; Fotografía: Claude Lecomte; Duración: 108 min.
Película extraña, magnética, absorbente, desconcertante, inquietante y, finalmente, terrible. La adaptación que realiza Michel Deville de la novela de Gilles Perrault es toda una rareza propia del cine de los setenta. El protagonista, Dominique Auphal es un diplomático francés cuya vida, aparentemente feliz, ha discurrido en tranquilos destinos profesionales en los cuales ha ido haciendo mudos méritos que le han servido para ascender poco a poco en su oficio hasta ser elegido como miembro de un importante organismo internacional de supervisión del desarrollo del Tercer Mundo. Ello puede ser la puerta a una futura brillante carrera, pero de momento tiene una consecuencia imposible de prever. De repente, Auphal se convierte en el nombre para un archivo: 51. Auphal-51 es un hombre observado, vigilado las veinticuatro horas, y su vida se convierte en objeto de estudio para un grupo paragubernamental que pretende utilizarle como medio para influir en el organismo del cual va a formar parte y obtener así vía libre para sus proyectos y un beneficio para sus objetivos. Utilizando conexiones con los servicios secretos y modos y maneras del espionaje al más puro estilo de James Bond, la vida de Auphal es desmenuzada hasta sus últimos recovecos: la historia de su familia, su nacimiento, la muerte de sus padres, las vivencias durante la Segunda Guerra Mundial y el servicio militar durante la independencia de Argelia, sus estudios, sus amores, su matrimonio, su relación con su esposa, el nacimiento de sus hijos, su trayectoria profesional… Y lo más importante para quienes buscan información con el fin del chantaje: secretos, mentiras, datos ocultos con los que poder influir en la voluntad de su víctima. La película constituye un documento formal impresionante. No está narrada al modo clásico de planteamiento, nudo y desenlace, sino que se cuenta desde el punto de vista de los investigadores. Su sustrato no lo constituyen escenas y secuencias convencionales, sino un acopio de vídeos, fotografías, escuchas ilegales, seguimientos callejeros, infiltración de agentes, cámaras ocultas, reuniones del personal de investigación para compartir datos y establecer directrices de averiguación… Todo ello con Auphal de fondo, de oídas o a distancia, nunca como protagonista de una escena por sí mismo. La diversidad de formas, ritmos, estéticas y soportes a través de los cuales la película se acerca a la figura de un personaje ficticio, recuerda, por un lado, a la sistemática documental, mientras que por otro supone una apasionante crónica de investigación en torno a un individuo, que incluye todos los aspectos de su vida profesional y personal. La película se convierte así en un film atípico, en el que la acción resulta verdaderamente estática mientras que los personajes, simplemente, no existen, se limitan a una recopilación de datos en cuanto al protagonista se refiere y a la más radical opacidad respecto a los investigadores, de los que no se conoce ningún rasgo de su personalidad. Utilizando una amplia gama de ricos recursos narrativos que van desde la cámara en mano a un inteligente uso del sonido como vehículo de intriga y de información al espectador, la historia se nos cuenta a través de un puzzle de imágenes, grabaciones de audio, fotografías, testimonios de antiguos conocidos de Auphal mostrados con cámara subjetiva, sin una sola escena concebida en una narrativa directa o dramatizada. Si bien en este aspecto resulta una película fría y distante, burocrática y procedimental, constituye sin embargo un apasionante relato de investigación, una crónica despiadada sobre la sociedad de la información, y un alegato demoledor sobre las contradicciones y los límites del derecho a la vida privada supuestamente protegido por la ley. El año de su filmación, 1978, responde precisamente a un clima desestabilizador instalado en las sociedades occidentales tras fenómenos como el caso Watergate ya tratado en películas como Klute, de Alan J. Pakula, o La conversación, de Francis F. Coppola, un periodo enfermizo de miedo inoculado en la sociedad a través del tratamiento de asuntos relacionados con la Guerra Fría y siempre con la seguridad como excusa para un mayor control de las actividades de los ciudadanos a través de mecanismos ajenos a la supervisión legal y judicial. Una sociedad paranoica y angustiada, aprisionada por intereses que escapan a cualquier Constitución o código legal y ante la que el poder no vacila en utilizar todos los medios, legítimos o no, a su alcance a fin de conseguir sus fines. El final de 51 es el final de una sociedad en la cual las libertades y los derechos son sólo nominales. Deliberadamente, Deville omite en la película la naturaleza, los objetivos o los intereses del grupo investigador y de quienes los sustentan. Estamos bajo el ojo del poder, las nuevas tecnologías no son más que migas de pan a través de las que seguir nuestro rastro sin que lo notemos y evaluar así nuestro comportamiento, nuestros gustos o el sentido de nuestro voto. Alguien vigila, pero no es precisamente para nuestra protección: la información es poder; el auténtico poder no se somete a ninguna ley.
http://39escalones.wordpress.com

miércoles, 23 de marzo de 2011

LE MOUTON ENRAGÉ


LE MOUTON ENRAGÉ


Título original: Le Mouton enragé

Director: Michel Deville; Guión: Christopher Frank (Novela: Roger Blondel); Director de fotografía: Claude Lecomte;

Intérpretes: Jean-Louis Trintignan, Jean-Pierre Cassel, Romy Schneider, Jane Birkin, Henri Garcin, Georges Beller, Georges Wilson, Estella Blain, Dominique Constanza

País: Francia; Idioma: Francés; Duración: 95 minutos


Film de 1974 de Michel Deville, protagonizada por Jean-Louis Tritignant, Jean-Pierre Cassel y Romy Schneider, una de esas rarezas con las que uno solo se topa por azar. Un buen hallazgo.

La cinta cuenta la historia de Nicolas Mallet -Tritignant-, un empleado bancario que pasa sus ratos libres conversando con Claude Fabre -Cassel-, su amigo escritor. Mallet, a diferencia de Fabre, es tímido, inseguro, incapaz de exigir lo que quiere o de hacerse valer. Sin embargo, un día que pasea por un parque, ve a una mujer joven y hermosa y se atreve a decirle “¿Esperando a alguien inexistente?”, con lo que rompe el hielo y consigue llevarla a tomar una copa y luego concertar una cita para el día siguiente. De inmediato se lo cuenta a su amigo, quien duda de la veracidad de la situación y lo reta a conseguir acostarse con ella.

A pesar de que en efecto se trataba de un malentendido, Nicolas logra seducir a la chica, Marie-Paule, quien queda prendada definitivamente de él. Entonces Fabre lo incita a seguir ese camino, ofreciéndole un nuevo objetivo: Roberte -una Romy Shneider más bella que nunca-, la mujer de un filósofo amigo. A Mallet le cuesta mucho menos de lo que habría pensado, y a partir de ahí, Fabre va dirigiendo la vida de su amigo, poniéndole metas, exigiéndole cambios -el primero, dejar su trabajo en el banco-, y llevándolo a convertirse en un hombre de mundo, de negocios y de faldas. Una vida de lujos y de enredos que Mallet nunca soñó, y que le resulta sabrosa y excitante.

Lo interesante, además de la mera anécdota, que ya es formidable, es cómo está contada la historia. Mallet relata sus sucesos a Fabre, siempre en el mismo café, le muestra las fotos que va tomando de cada personaje que conoce, y con eso empiezan una ficha individual, que cruzan para generar nuevas estrategias, intrigas, que permiten ir hacia adelante y hacia atrás. A veces vemos los acontecimientos que narra Nicolas, y descubrimos entonces qué es lo que dice y qué lo que oculta, qué incluso tergiversa.

Al final de la cinta es posible descubrir el porqué de las cosas. Todo encaja, a pesar de la cadena de desastres, paralela a la de éxitos, que rodean a los dos personajes. Descubrimos, pues, que el protagonista no era tanto Nicolas como Claude, que logró sentir que vivía la vida que le pertenecía por derecho mucho más que a su amigo a través de él, y que una vez conseguida la meta final, ya nada importa.

Por Andrea Echeverri

andreacine.wordpress.com


jueves, 10 de marzo de 2011

NUEVO CICLO DE CINE EN PULIMENTOS DEL NORTE: MICHEL DEVILLE


NUEVO CICLO DE CINE EN PULIMENTOS DEL NORTE: MICHEL DEVILLE

Miércoles 16 de Marzo 2011. 19 h gratis en Pulimentos del Norte (Cortes 29-31. 6ºE Bilbao)
La femme en bleu (Michel Deville, 1973)

Comenzamos un nueva ciclo de cine, en ésta ocasión dedicado al director francés Michel Deville. Las proyecciones serán todos los miércoles a las 19 h en Pulimentos del Norte (Calle Cortes 29-31. 6ºE Bilbao). Entrada gratuita.
Tras cada una de las proyecciones se abrirá un debate. Ciclo seleccionado y coordinado por Alejandro de la Rica.

MARZO:

Día 16: La femme en bleu (Michel Deville, 1973) subtítulos en castellano

Día 23: Le Mouton Enragé (Michel Deville, 1974) subtítulos en castellano

Día 30: Le Dossier 51 (Michel Deville, 1978) subtítulos en castellano

ABRIL:

Día 6: Le Voyage en Douce (Michel Deville, 1980) subtítulos en castellano

Día 13: Péril en la demeure (Michel Deville, 1985) subtítulos en castellano

Día 20: La Lectrice (Michel Deville, 1988) subtítulos en castellano
Día 27: Nuit d'été en ville (Michel Deville, 1990) subtítulos en castellano.

La femme en bleu


La femme en bleu

Sinopsis:

Pierre, musicólogo parisino cercano a la cincuentena, lo tiene todo para ser feliz, un buen apartamento, una casa de campo, amigos, amantes e incluso una mujer que le ama: Aurélie. Un día, Pierre se cruza por azar con una joven toda vestida de azul. Contrariamente a sus costumbres, él no la aborda y la chica desaparece. Casi de inmediato Pierre se sentirá obsesionado con esa misteriosa mujer de ensueño, y a partir de ese momento no pasará un día sin buscarla por todo París, durante el día y la noche. Pierre llega a involucar a Aurélie en la búsqueda, quien prefiere enfrentarse a una rival real en vez de a un fantasma. Mientras persisten en esta búsqueda, ella se va dando cuenta de que la vida de Pierre comienza a desmoronarse.

La femme en bleu. Reseña


La femme en bleu

Reseña:

La mujer de azul (en España se estrenó como La dama de azul) es una tragicomedia muy setentera en su estilo y nos sumerge el el París de la época en su primera mitad, pues luego transcurre en el campo. Cuenta con buenas interpretaciones a cargo de Picolli y Massari, quienes forman una pareja interpretativa que funciona muy bien en la pantalla. Piccoli retrata a un obsesivo a la manera de personajes de Buñuel, director con el que trabajó varias veces.

La película tiene un tono narrativo que fluctua entre el sueño, la memoria y los hechos reales y su estilo, que prefigura el de trabajos posteriores de Deville y tiene similitudes de tono y estilo con otra película con Piccoli como protagonista:
Las cosas de la vida de Claude Sautet, aunque difiere de esta en el uso de la comedia, que en esta película Deville utiliza para señalarnos que la realidad supera a cualquier ensoñación.

Deville persuadió a Simone Simon, la protagonista de la
Cat People / La mujer pantera de Jacques Tourneur, para que abandonase su retiro e interpretara un pequeño pero memorable papel en esta película.

La femme en bleu


La femme en bleu

Ficha Técnica:

Título original: La femme en bleu
Director: Michel Deville
Guión: Michel Deville
Director de fotografía: Claude Lecomte
Música: André Girard, con música original de Bela Bartok y Franz Schubert
Montador: Raymonde Guyot
Intérpretes: Michel Piccoli (Pierre), Lea Massari (Aurelie), Michel Aumont (Edmond), Geneviève Fontanel (Ghislaine), Sabine Glaser (Katrina), Marie Lasas (la mujer de azul)
País: Francia
Idioma: Francés
Duración: 95 minutos
Productor ejecutivo: Leo L. Fuchs
Productoras: Éléfilm (París), Italian International Film (Roma)
Empresa distribuidora en Francia: Les Films de La Boétie
Empresa distribuidora en España: AS FILMS S.A.-INTERPENINSULAR FILMS S.S.
Ficha en Internet Movie Database:
http://www.imdb.com/title/tt0068581/